14 de junio de 2016

¿Autopublicación o publicación convencional?





Hace tiempo que no escribo ninguna de mis opiniones pero hoy, me he detenido a pensar en el tema tras leer un artículo de Alice Kellen respecto del cual, no puedo más que aplaudir al mismo tiempo que me reafirmo en cada una de sus palabras. 

Si todavía no lo habéis leído os recomiendo que lo hagáis. Aquí  os dejo el enlace para descubrir la realidad económica de un escritor medio a día de hoy. 
Mi duda, sin embargo, va más allá del aspecto puramente económico, pues creo que ella lo expone con absoluta perfección. Ni más, ni menos. 

A mí me gustaría plantear uno de los temas que deja abiertos en su post, que es precisamente el de la autopublicación. 

Día tras día observo a cientos de autores (entre los que me incluyo) ejerciendo de mánagers/publicistas/relaciones públicas/escritores y/o editores de sus propias novelas en un mundo donde la publicación ha dado un giro impresionante. Invierten (invertimos) horas y horas de nuestro tiempo libre, sin horarios ni límite alguno, para responder a nuestros lectores y volcarnos en la promoción de nuestras novelas. Yo misma he sido autora autopublicada. Fue cuando me di a conocer con mi primera novela ("Quiero que conozcas a alguien", retirada temporalmente de la venta) con la que logré mantenerme en el número 1 de los más vendidos durante tres meses seguidos. Esa es una de mis realidades. Sin embargo, ahora he probado ambos bandos y todavía continúo sin saber muy bien cuál es mi posición en el mundo literario. 

Mientras "Quiero que conozcas a alguien" se iba dando a conocer a una velocidad vertiginosa, yo recibía peticiones de reseñas, de entrevistas, invitaciones a eventos y muchas otras formas de publicidad que, a día de hoy, me da la sensación que ya no poseo. Me llamaron de España, desde la central de Amazon, para la traducción al inglés de la novela e incluso, me propusieron alguna entrevista en latinoamérica vía online, además de otras en televisiones locales y blogs literarios. 

Pasado un tiempo de ello, a diario contemplo ahora como muchas de mis compañeras y compañeros, tras años y experiencia en el sector editorial, dan el salto y después de ver sus novelas publicadas con distintos sellos,  regresan de nuevo (y sin miedo) a las listas de Amazon con nuevos títulos que publican, esta vez sin el aval de ninguna editorial... logrando así grandes puestos y ciertamente, algunos beneficios más de los que seguramente recibirían (en algunos casos, claro. Como siempre, no se puede generalizar y para nada es la finalidad de este artículo). 

De nuevo, me asalta la duda y pienso qué es lo mejor para los autores actualmente. De hecho, no contenta con mi propia respuesta, otra duda emerge como consecuencia de ello y me hace ir un poco más allá, al pensar si realmente los lectores valoran en la misma proporción a un autor autopublicado (con una edición cuidada y bien trabajada, eso sí) que a uno que lleva un sello editorial en su portada. Evidentemente, obviaremos casos de grandes top ventas, puesto que esta no es la realidad de todo el resto de escritores cuyas novelas pueden encontrarse en plataformas digitales o en tiendas físicas de libros. 


No siendo suficiente todo esto, resulta que en los últimos meses aparece la primera tienda física de Amazon y proyectan la apertura de algunas más donde, además de los libros que puedes encontrar en todas las librerías (siempre que estén en catálogo y disponibles, claro, pero ese es un tema que Alice ha dejado muy bien aclarado), podrán también venderse en formato físico los libros de autores autopublicados que forman parte de su catálogo. Al mismo tiempo casi, se hace pública la noticia de que muchas empresas comenzarán a optar por máquinas que permitan en las librerías la impresión bajo demanda, lo que supondría rebajar los costes todavía más y evitar así la merma de libros que, en muchos casos, producen las ediciones de 1.000 o 3.000 ejemplares que, con suerte (y tal y como menciona mi compañera) pueda haber asumido la editorial. 

De hecho, no es un dato desconocido el nuevo concepto de publicación según el cual, muchas editoriales publican las novelas de cientos de autores únicamente en versión digital... Un aspecto sobre el que todavía no he terminado de formarme una opinión definitiva. 
Si tu libro no va a estar disponible en las librerías, ¿por qué deberías compartir derechos cuando existen plataformas de autopublicación que garantizan la difusión?
Esto es simplemente una reflexión que lanzo al aire, nada más, sobre la que me encantaría encontrar opiniones con las que terminar de darle un enfoque más certero. 

Así pues, después de comprobar el funcionamiento de uno y otro sistema, me vence la incertidumbre de nuevo sobre cuál es, en definitiva, la mejor opción en un futuro donde todo es tan cambiante.

¿En qué situación nos coloca la realidad del panorama literario? 
¿Vale la pena continuar luchando por algo que empieza a aparecer de forma difusa? 
¿Tiene más prestigio un autor autopublicado que uno que publica bajo un sello editorial? 

Desde aquí, animo a todos los autores que quieran pronunciarse a dejar constancia de su opinión al respecto, pues me encantaría conocer las otras caras de la moneda de una misma realidad. Del mismo modo, también me gustaría saber qué opinan del tema los bloggers y lectores, pues creo que nunca podemos olvidarnos de que gran parte del poder, reside en sus manos. 




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