26 de junio de 2016

Superar un bloqueo lector.



Hoy es un día en el que me ha dado por pensar sobre el tema de los bloqueos lectores. 
Hecho comprobado es que me encanta leer. Lo adoro, por encima de todas las cosas. Me gusta perderme entre las páginas de una buena historia, una que me atrape y me lleve a vivir una vorágine de sentimientos y emociones capaces de arrasar con todo a su paso. 


Sin embargo, a lo largo de mi vida me ha sucedido en numerosas ocasiones que, por un tiempo, he perdido el "apetito" lector. No sabría decir qué es lo que me impulsa a que eso suceda, pero sí que es verdad que suele coincidir con periodos en los que tengo la mente muy activa y despierta. 

Al contrario de lo que sucede con el llamado bloqueo del escritor, que suele traducirse en días y días de desesperación en los que no eres capaz de llenar ni una sola página, el bloqueo lector produce un efecto parecido, pero en el frente opuesto. Nada, absolutamente nada es capaz de despertar tus ansias de lectura. 

No sé si a alguien más le pasará lo mismo pero, cuando este bloqueo llega a mi vida, puedo llegar a tener hasta ocho lecturas abiertas al mismo tiempo. Ocho. Como leéis.
En la intensa búsqueda de la lectura que consiga superar esa barrera, me vuelvo loca tratando de encontrar algún libro que consiga paliar los efectos del bloqueo y devolverme así a mi ritmo habitual. Y que esto sea así, me produce una amarga sensación de desazón que tarda en desaparecer de mi cuerpo. 







Ahora, llega el verano y ha vuelto a suceder. Me he dado cuenta de que cuando me encuentro en las fases más avanzadas de creación de una novela es cuando este sentimiento se intensifica, pues no consigo apartar de mi cabeza la trama (o tramas) de aquellas historias que ocupan casi el cien por cien de mis pensamientos. Sin embargo, no desisto en mis intentos de continuar buscando la lectura clave, aquella que logrará devolverme al estado de paz perpetua que una buena novela puede producir.



Bien es sabido, no obstante, que este fenómeno es conocido y extendido, así pues, hoy me planteo la siguiente pregunta: 

 ¿Cómo vencer el bloqueo lector?



Si conocéis de algún método que hayáis comprobado a lo largo de vuestra vida lectora y que, de forma fehaciente, sabéis que os ha funcionado, será interesante que lo comentéis también, de manera que así podamos ayudarnos entre todos a superar esta especie de bache.

Por mi parte, os contaré lo que a día de hoy, la experiencia me ha mostrado.

Soy escritora de romántica. Me encantan las novelas románticas y me pierde la contemporánea, como bien sabréis. Adoro cualquier historia de este género y suelo devorarlas en cuestión de horas, tal vez días. Sin embargo, cuando me hallo inmersa en pleno estadio de creación, me cuesta empezar a leer cualquier novela del género pero sobre todo, me cuesta mucho más no dejarla a medias. Es como si mi mente se saturara de algún modo, impidiéndome prestarle la atención que requiere, por mucho que me estuviera gustando el argumento.
Por ello, opté hace mucho tiempo por el que para mí, supone el número uno para superar el bloqueo.




1. CAMBIO DE GÉNERO.

Hay lectores de muchos tipos. Lectores que devoran todo lo que caiga de forma indiscriminada en sus manos y lectores fanáticos de un solo género. En el primer caso, obviamente, el cambio será más fácil por la propia consideración y habilidad del lector. En el segundo, recomiendo coger otro libro y cambiar totalmente la perspectiva. Una novela negra, una policíaca, un buen misterio o una novela juvenil, son las que a mí mejores resultados me han dado, logrando atraparme desde la primera página y devolviéndome a mi pequeño remanso de paz interior. 




2. ESCOGER UN LIBRO SIN PENSAR EN OPINIONES NI RECOMENDACIONES.

A veces nos dejamos llevar por lo que un amigo nos ha recomendado, porque ha disfrutado de una lectura que le ha regalado horas y horas de diversión y entretenimiento. Sin embargo, aquello puede suponer un obstáculo para nosotros, pues puede resultar que no sea la más adecuada en aquel momento y produzca el efecto contrario, llevándote a la frustración por no cumplir con las expectativas que tenías puestas en su lectura.



Cuando te encuentres bloqueado, concédete a ti mismo la posibilidad de escoger sin presión. Acude a tu librería, ya sea virtual o física, y busca aquel libro que te llame la atención, ya sea por su sinopsis, su portada o por el nombre de su protagonista. Da igual. Lo importante es que llegue a ti y destaque por encima de los demás. Tal vez te sorprendas a ti mismo descubriendo una historia a la que seguramente, en otras condiciones, ni siquiera le habrías prestado atención. 



3. BUSCA UN TÍTULO LLAMATIVO

Hay títulos, y títulos. Todos lo sabemos.
En mi caso, hay títulos que me producen directamente indiferencia e incluso, rechazo, sobre todo cuando llevan las palabras "te quiero" "bésame" o cualquier término parecido a ellas.
No.

Me gusta que un libro tenga su personalidad, incluso en el título. Cuando esto sucede, veo que mi cuerpo se pone en tensión solo con la idea de descubrir la historia que se esconde tras el mismo. El título en sí ya supone un misterio para mi mente, un misterio que deseo resolver. Que un autor sea capaz de plasmar en su título la esencia del libro me parece una verdadera obra de arte. Es como la culminación de todo el proceso de creación. Y cuando este es capaz de dirigir tu mano hacia un ejemplar para darle la vuelta y conocer la sinopsis, significa que ya ha conseguido su cometido. 
Así pues, busca y revuelve hasta que encuentres aquel título que te llame la atención, aquel hacia el que tus dedos se dirijan de forma instintiva. 



4. VUELVE A LEER UN LIBRO QUE TE HAYA APASIONADO.


Este consejo tiene un efecto contradictorio. Hay a quien le funciona de maravilla y por contra, hay personas a las que no suele proporcionarles ese efecto sanador del que hablamos. Leer un libro que en su día nos marcó puede resultar gratificante cuando vuelves a disfrutar de una historia capaz de dejarte sin aliento. Sin embargo, la lectura, al igual que la música o cualquier otro tipo de forma de arte, va muy ligada a los sentimientos y a las emociones. Por ello, en momentos en los que hemos leído una novela movidos por un estadio emocional concreto en el que aquella lectura ha supuesto un fuerte revés, puede producir algo ahora totalmente contrario. Los recuerdos que tenías sobre aquella  pueden afectar gravemente a las expectativas con las que ahora la cojas, que pueden disminuir al no encontrarte en la misma situación en la que estabas cuando lo leíste por primera vez. 


Por ello, si optas por este consejo, trata de escoger una lectura que te haya marcado no precisamente por su carga emocional, sino por el propio misterio y aventura que esta escondía, y que logró mantenerte en tensión durante todo el tiempo que duró la misma.

Estas no suelen fallar nunca.




5. PONTE UNOS CASCOS, ESCUCHA MÚSICA Y DEJA QUE SEA ESTA LA QUE TE DIRIJA HACIA UNA LECTURA EN CONCRETO. 


La música es un elemento imprescindible, tanto para escritores como para lectores. Eso es un hecho. 
Cierto es que la música, tal y como he mencionado antes, es capaz de llevarte a estadios emocionales concretos, o bien, sacarte de ellos. Así pues, cuando te veas presionado por un bloqueo lector importante, enciérrate contigo mismo, con tus pensamientos y navega en busca de música. Deja que esta se adueñe de tus ideas y al final, siempre encontrarás una canción que te muestre la solución. Siempre hay alguna letra, melodía, estrofa o grupo que logran ese efecto y por algún motivo que todavía desconocemos, te llevan a pensar en alguna película, libro o escena en concreto. 

Si tú mismo no puedes escoger, deja que sea la música la que guíe tu camino. 



Espero que este artículo, que al final se ha extendido más de lo previsto, logre ayudarte en esta tarea y gracias a alguno de estos consejos, totalmente caseros y subjetivos (obviamente, cada uno tendrá sus propios métodos, todos ellos igual de válidos y correctos), recuperes las ganas de continuar descubriendo historias maravillosas. 


Y tú, ¿conoces algún método distinto? 





1 comentario:

nela silva ramos dijo...

los he probado casi todos! y en este momento de mi vida ninguno funciona! el único que me falta probar es el de la música! lo haré a ver que sucede...llevo meses así... de hecho en enero me he leído 14 libros...en febrero me he leído cuatro y así el resto de meses! pienso que también a lo mejor es que tengo tantas cosas en la cabeza, y de tanto no soy capaz de concentrarme! pero no se...espero que me pase pronto ;)