28 de julio de 2016

Cómo leer más deprisa sin perder ningún detalle. Especial Verano.



Hoy os traigo el último post por unas semanas, pues en Agosto mantendré el blog de vacaciones mientras voy programando entradas para septiembre.
La de hoy, por tanto, creo que es una entrada especialmente dedicada a esta época del año en la que solemos dedicar más tiempo a la lectura, puesto que nuestros quehaceres diarios así nos lo permiten.

Sin embargo, en la mayoría de casos desearíamos disponer de un poco más de tiempo libre para leer ya que sentimos que en muchas ocasiones, perdemos la oportunidad de conocer infinitas historias por culpa de ese preciso motivo.


Veréis, repetidas han sido las veces en las que me han preguntado lo siguiente: ¿cuántos libros lees a la semana? Pregunta para la que no suelo encontrar una respuesta fácil. ¿Por qué? Pues porque simplemente, depende de muchos factores. Leer me encanta, lo he dicho siempre. Es más, antes que escritora soy y seré siempre lectora. Sin embargo, a pesar de que cuando mantenía activo el blog de reseñas leía a gran velocidad, es cierto que ahora me cuesta más, debido a muchos factores externos que me "roban" tiempo que antes dedicaba a la lectura. 

¿Cuántos libros es normal leer a la semana? ¿Y al mes? Pues de nuevo, depende. Depende de cada persona, de cada situación, de cada mes, del trabajo que tengamos, de si estamos de vacaciones pero sobre todo, depende mucho del ritmo de lectura que tengamos. 

Últimamente me ha dado por buscar información sobre este último aspecto y para mí sorpresa, somos muchos los que nos hemos preguntado en algún momento cómo podríamos incrementar nuestro ritmo de lectura para así, poder disfrutar de muchas más historias en menos tiempo. 

¿Eres uno de ellos? Bien, pues sigue leyendo porque a continuación, traigo unos tips que he recopilado de diferentes páginas con los que intentaré ayudarte de algún modo a conseguir aprender a leer más deprisa. Sí, has leído bien. Hay que "aprender" a leer deprisa puesto que es una tarea que, al igual que la gran mayoría de tareas del mundo, hay que aprenderla y sobre todo, entrenarla. 

Pero no desesperes, es un entrenamiento duro pero fácil a la vez puesto que en realidad, te pondrás a prueba haciendo aquello que más te gusta: leer. 

Estamos en el momento de máxima "economización" del tiempo, así pues, toma nota y aprende a darle mayor rendimiento al tuyo. 



PRIMER PASO: PONERSE A PRUEBA. 

 Si eres de los que opina que tiene un ritmo medio, normal o simplemente, te acaba de entrar la curiosidad de descubrir cuál es la media, te contaré el truco que más he visto repetido en distintas páginas. 



Escoge un documento word  cualquiera, uno que no hayas leído. Pon cerca de ti un cronómetro y pulsa justo cuando comiences a leer. La alarma deberá sonar exactamente cuando lleves un minuto. Detente ahí donde te hayas quedado (no hagas trampa, recuerda que nadie te evalúa y mentirte a ti mismo sería contraproducente). Selecciona todas esas palabras y con la herramienta de contador te dirá cuántas has sido capaz de leer en ese tiempo. 

Se dice que un adulto con un ritmo bueno/medio de lectura es capaz de leer 250 palabras por minuto. Ahora ya sabes si eres de los que leen rápido, normal o a un ritmo algo más lento del habitual. 

En el caso de la primera opción, ¡felicidades! Puedes sentirte realmente afortunado de haber aprendido una técnica que muchos envidian. 
De lo contrario, si como yo perteneces a la media normal o o crees que te gustaría mejorar tu ritmo de lectura, a continuación te expondré unos métodos que he ido recopilando en los que coinciden la mayoría de expertos. 

Como os digo, son una serie de métodos que hace relativamente poco que he empezado a poner en práctica sin embargo, tras unas semanas de "entreno" diario puedo afirmar que mi ritmo de lectura sí que ha ido incrementándose con el paso de los días. 

Del mismo modo, todos ellos parten de una base objetiva y subjetiva a la vez pues, a pesar de que muchos de ellos tienen la eficacia comprobada en la mayoría de personas que han decidido decantarse por probarlos, siempre hay métodos que no funcionan del mismo modo para todo el mundo. Sin embargo, veréis que serán descritos de forma muy genérica para que, si os veis con ganas, podáis probarlos por vosotros mismos. 



ELEMENTOS FÍSICOS

1. BUSCA UNA POSTURA CÓMODA PARA LEER. 


Está abiertamente demostrado que leer forma parte de todo un proceso de aprendizaje que incluye cuerpo y mente. Sería ilógico pensar que podemos concentrarnos en las páginas de un libro al mismo tiempo que estamos tratando de mantener el equilibrio sobre las puntas de nuestros pies, ¿verdad?

Pues de eso se trata. Debes buscar una postura cómoda en la cual, tu cuerpo esté relajado y de ese modo, tus cervicales no se carguen, dando lugar a un dolor de cabeza (o espalda) que interferiría en tu lectura y en la concentración que esta requiere. 
Así que, nada de hacer el pino puente, ni tampoco acurrucarse en la cama con el cuello retorcido. Pon la espalda lo más recta posible, acomódate, relájate y... ¡disfruta del viaje! 




2. DEBES ENCONTRAR UN LUGAR "TRANQUILO" EN EL QUE PODER LEER. 


Tendemos a creer que el sofá es el lugar idóneo para compartir un rato de lectura. Tal vez tu pareja/hijos/mascota estén decididos a ver una película y ponerte a su lado se contemple como una bonita forma de pasar un rato juntos. 

A pesar de que solemos creer que podemos mantener la concentración, está más que demostrado que eso no es del todo cierto. Los elementos que configuran nuestro alrededor pueden captar la atención de partes de nuestro cerebro, cuando ni siquiera nosotros somos conscientes de ello. La mente puede detectar sonidos, conversaciones, palabras o situaciones que pueden disuadir y afectar a nuestro ritmo y capacidad de concentración. 

Así pues, siempre que puedas, evita lugares concurridos, 



3. ASEGÚRATE DE QUE LA ILUMINACIÓN ES CORRECTA. 

A veces pasamos por alto un detalle tan importante como este y nos centramos en otros aspectos mucho menos relevantes, sin darnos cuenta de los daños que nos producimos a nosotros mismos al obligarnos a forzar tanto la vista.

En primer lugar, leer sin la luz necesaria ya de por sí implica disminuir el ritmo de lectura, pues nos obligamos a perder décimas de segundos en enfocar la vista y poder distinguir con claridad las palabras, décimas que, sumadas en un cómputo global, al final se traducen en minutos que has perdido y en los que podrías haber avanzado.

Sin embargo, al margen de ello, leer con poca iluminación, tal y como os he mencionado, implica forzar la vista y esto, en consecuencia, generará un intenso dolor de cabeza que, del mismo modo, producirá un impacto directo en nuestro ritmo, si es que no nos obliga directamente a tener que dejar de leer. 

Existen herramientas que facilitan la tarea. Si eres de los que les gusta leer por la noche y tener la luz encendida significa que tu pareja no pueda dormir, debes saber que existen linternas específicas para lectura. Se colocan en forma de pinza y actúan a la vez como marcapáginas, permitiéndote continuar con un buen ritmo sin que la vista deba sufrir por ello. 



ELEMENTOS DE APRENDIZAJE


1. ADIÓS A LA SUBVOCALIZACIÓN. 

Y ahora es cuando me preguntáis, ¿y tú qué te has tomado? 



Bien, que no cunda el pánico. La subvocalización no es más que la repetición de las palabras que leemos en la mente. Es sabido que la velocidad al hablar es muy inferior a la de pensar por lo que, repetir mentalmente las palabras en nuestra cabeza no hará más que dificultar nuestro ritmo de lectura, robándonos minutos que nos serán muy valiosos.


Aprender a eliminar la subvocalización, sin embargo, no es una tarea precisamente fácil, puesto que desde pequeños nos enseñan a leer "escuchándonos" a nosotros mismos. 
Es una técnica compleja pero que con una cuidadosa práctica diaria, al final consigue ofrecer unos buenos resultados. 


2. NO RELEER NUNCA NI TAMPOCO VOLVER ATRÁS. 

Parece contradictorio pensar que si no nos ha quedado clara una idea, no podamos volver atrás, ¿verdad? 

Pues bien, volver atrás significa perder un tiempo que ya has invertido en hacer algo que ya has hecho. Sin embargo, muchas veces, a pesar de que creemos que no hemos entendido lo que hemos leído, el contexto del siguiente párrafo nos ayuda a situarnos de nuevo y a comprender aquello que habíamos creído no haber entendido. 
Así pues, cuando te suceda algo parecido, continúa adelante y sigue con la lectura, seguramente la propia historia volverá a situarte y habrás ganado un tiempo muy valioso. 



 3. APRENDER A AGRUPAR LAS PALABRAS Y LEER DANDO "SALTOS" ENTRE ELLAS.


Para mí, sin lugar a dudas, este es el tip más complicado y que más ejercicio de "entrenamiento" requiere.
Desde pequeños, nos enseñan a leer letra a letra, palabra a palabra y a repetirla mentalmente en nuestra cabeza. Eso, a la larga, supone una gran pérdida de tiempo pues el cerebro, bien entrenado, es capaz de ir mucho más allá y descifrar mensajes por él mismo.


¿Nunca habéis probado de leer un mensaje en el que solo estuvieran bien ordenadas la primera y la última letra de cada palabras?

Pues, al igual que sucede en ese caso, donde el cerebro es capaz de ordenar las letras y continuar con la lectura como si nada pasara, aquí sucede lo mismo.

Se trata, básicamente, de agrupar las palabras en grupos de tres o cuatro de manera que nuestros ojos dejen de desplazarse de punta a punta de la línea, captando las palabras esenciales para descifrar el significado. No os engañaré, no es fácil. Pero funciona.
De este modo, logramos aumentar la velocidad de lectura y extraemos la información a través de las palabras "clave" sin perder detalle de lo que sucede en el libro y a la vez, restando importancia a lo que vulgarmente se ha denominado "paja".

Aprender a dominar esta técnica requiere de tiempo de "entrenamiento", como he venido diciendo hasta ahora. De hecho, tal vez sea la que más precisa del mismo. Pero para facilitar la tarea, podéis llevar a cabo pequeñas ayudas como la de señalar con la punta del lápiz y tratar de agrupar las palabras que quedan encima y las contiguas.



4. USO TEMPORAL DE GUÍAS PARA AYUDARTE A LEER. 

Poner en práctica todos los tips anteriores no es una tarea precisamente sencilla. Así pues, para ayudarnos a mantener la concentración y sobre todo, tratar de realizar los ejercicios de "entrenamiento" de forma precisa, podemos hacer uso de objetos que nos ayuden a mantener la atención puesta en la línea que estamos leyendo (por ejemplo, un marcapáginas, el dedo, un bolígrafo...). De este modo, además, conseguiréis al mismo tiempo descubrir y comprobar por vosotros mismos la velocidad a la que estáis leyendo lo que, a su vez, servirá de motivación para continuar ejercitando la lectura rápida.







Y hasta aquí la entrada del día.
Como siempre os digo, espero haberos ayudado un poquito. Si conocéis de algún sistema más que también pueda ser importante y creáis que funciona, estaré encantada de que me lo dejéis en la parte de los comentarios.

Ahora, solo falta que pongáis en práctica estos tips y comprobéis por vosotros mismos si os han ayudado a mejorar vuestro ritmo o no.


¡Felices (y rápidas) lecturas! 


2 comentarios:

Yasnaia, Con Aroma A Libros dijo...

La verdad es que me ha encantado el post jajajja yo me considero bastante rápida leyendo, pero como bien dices depende de muchos factores el que pueda hacer más o menos lecturas semanales. Por regla general suelo leerme unos 8-10 libros mensuales, aunque este por ejemplo han sido algunos más dado que he tenido más tiempo y otros meses he leído menos por lo mismo o porque el animo no era el adecuado. Pero no descarto usar algunos de tus tipo para darle más brío a esos meses donde me cuesta más.
Gracias y felicidades por el postre.
Besotes

Scarlett Butler dijo...

Siempre me han dicho que tengo un turno de lectura muy rápido, aquí la prueba. 427 en un minuto!! Muy buena entrada! Felices vacaciones ����