5 de septiembre de 2017

[Reseña] Los chicos del calendario, 4. Candela Ríos.

Los chicos del calendario. 4
Candela Ríos. 
352 páginas.
Editorial: Titania (Ed. Urano)
Papel: 14.50€  Ebook: 5.69€
Agradecimientos a la editorial por el envío del ejemplar.

Supongo que a estas alturas del año no hace falta que te expliqué quién soy o por qué estoy recorriendo el país de norte a sur y de este a oeste. Los chicos del calendario ha llegado a su ecuador y cada vez estoy más cerca de acabar esta aventura. Cada mes he vivido una experiencia única y he conocido a personas maravillosas con las que he aprendido lecciones inolvidables. En agosto, septiembre y octubre visitaré tres nuevas ciudades para continuar con mi búsqueda de un hombre que valga la pena y me haga cambiar de idea sobre el sexo opuesto. Aunque ¿queréis saber algo? Creo que empiezo a atisbar lo que buscaba… No tanto al hombre en sí, sino la respuesta. Empiezo a entender que todo es cuestión de perspectiva o del momento vital de atravesamos… Y que la cuestión no es tanto dar con ese ejemplar perfecto y único en su especie, sino encontrar ese chico cuyo momento coincida con el tuyo y haga que este caos que es el día a día sea tan intenso que ya no te importe subirte a la montaña rusa del amor.





Si habéis estado siguiendo como yo esta saga, entenderéis por qué motivo esperábamos la llegada de esta cuarta entrega como si se nos escapara el mismísimo oxígeno de los pulmones y quisiéramos aferrarnos a lo poco que todavía pudiera quedar en ellos. Sí, sensación de asfixia, sin más. El tercero acabó con un bombazo esperado e inesperado al mismo tiempo (la sospecha era latente pero la confirmación de los miedos no siempre resulta fácil de aceptar) y la necesidad de conocer qué sucedería a continuación seguía ahí, al acecho. 


En esta ocasión, me ha sucedido un poco lo mismo que me pasó con el segundo libro. He tenido la sensación de que el ritmo decaía ligeramente ya que, a pesar de que el proyecto de los chicos seguía en pie y a pleno rendimiento, la historia en este caso se centra mucho más en el triángulo Salvador-Candela-Víctor. Debo decir que soy de las que pertenece al #TeamSalvador desde hace tiempo, aunque todavía siga sin lograr entender algunas de sus actitudes. Sí que ahora quedan mucho más claras pero no, me niego a aceptar que todo vale por ese único motivo. También es cierto que en esta cuarta entrega le conoceremos más y profundizaremos más en su vida y creo que eso, permitirá conocer un poquito más (y mejor) al verdadero Salvador. 

Por otro lado, en este tema, reconozco que Candela ha llegado a ponerme un poco nerviosa con sus constante indecisión y es que, de algún modo, da la sensación de que acude a Víctor o Salvador según le conviene. Ha llegado el momento de que escojas, Cande, hazlo por nuestra salud mental. Víctor, por último, a pesar de mostrarse como un buenazo, tiene algo que no me acaba de convencer. Quizá sea esa facilidad, esa devoción que muestra por Candela, no lo sé, pero lo cierto es que tiene algo que, pobrecito mío, no me permite acabar de conectar con él. 


Dicho esto, en lo que se refiere a los chicos, encontraremos tres historias profundas y que me han gustado realmente. Por un lado, aparecerá Nacho, un agente forestal con un pasado agitado pero con un presente teñido de perdón y buenas acciones. Reconoce sus errores y lleva tiempo inmerso en un bonito proyecto en contra del acoso con un claro y contundente mensaje que transmitir. En segundo lugar está Benjamín, un chico que ha concursado en un programa de cocina, con un pasado oscurecido por las drogas pero cuyo presente, está enfocado en ayudar a distintos jóvenes a través de la cocina. 

En último lugar, conoceremos a Adrián, el protagonista de la historia más corta en esta ocasión. El pobre ha pasado por una situación por la que nadie desearíamos tener que pasar y sin embargo, tiene un claro mensaje que transmitir al respecto. 

Me gustaría haber podido profundizar un poco más en estas historias puesto que las tres me han resultado bonitas y capaces de dar mucho juego pero, como ya hemos visto en las anteriores ocasiones, al final, la saga no puede dejar de lado su principal cometido. 


Hablar de Candela es hablar de frescura, lenguaje ágil y directo, contemporáneo y cerano. Su estructura en todos los libros es muy parecida, lo que facilita la inmersión del lector en la trama. En esta ocasión, además, veremos un par de interferencias en la misma que darán un pequeño giro y que nos mantendrán todavía más pegados a sus páginas. 

En definitiva, e igual que en las otras tres ocasiones, Los chicos del Calendario es una saga divertida, emotiva, con un bonito mensaje y en la que resulta muy fácil verse reflejada, perfecta para desconectar de todo y conocer a un buen reparto de personajes con los que pasarás más de un buen rato. 



 *Imágenes extraídas de Pinterest.





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